Barcelona, Arcade Fire y el sueño de una noche de verano | CRÓNICA | Concierto Razzmatazz

Arcade Fire Heads

Tan singulares, rocambolescos y contagiosos como siempre, Arcade Fire llenaron anoche hasta la bandera (y un poco más) un caluroso Razzmatazz que se rindió a los pies de los canadienses. Pese a haber anunciado el concierto por sorpresa un par de semanas antes y de agendarlo en un martes (para enorme decepción de los fans de fuera de Barcelona), las entradas se agotaron en cuestión de minutos.

Y es que el furor Arcade Fire, pese al paso del tiempo, sigue intacto. Siempre de festival en festival, las oportunidades de verlos en una sala y aforo como el  de ayer son contadas. Por tanto, fue una noche para el disfrute: sin proyecto a la vista ni canciones nuevas que presentar, el concierto de ayer se convirtió en un hedonista homenaje a la trayectoria de la multitudinaria banda y su fervoroso sonido.

Arrancar con Ready to start es empezar fuerte, especialmente cuando sin descanso, encadenas las dos partes de The Suburbs y la new wave Sprawl II para quemar la nave The Suburbs sin pestañear.

Hay bastante unanimidad en que el sonido de anoche no fue el mejor. Sin embargo, nosotros, como la mayoría de un público que lo dió todo y sudó la gota gorda en el sentido más literal de la palabra, optamos por disfrutar de la oportunidad que se nos brindó de disfrutar del concierto semi-sorpresa de una banda mítica que no se prodiga demasiado por estos lares en lugar de la mejorable calidad de sonido.

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Arcade Fire en Barcelona

Con cuatrocientas personas en un escenario que a ratos recordaba a Los Sims y un perfecto aura de caos bajo control y cada uno a su bola, el desenfadado estilo de Arcade Fire brilló más todavía en un formato más reducido.

La concentración de canciones del disco Reflektor sucedió a The Suburbs, para luego dar paso a las etapas Neon Bible y Funeral bajo un set list coherente y organizado. 8 minutos de la pegadiza canción que da título al su último disco dio paso a Afterlife, una de las mejores canciones del álbum (con permiso de Here comes the night).  Keep the car running llegó después con el vocalista Win Butler prácticamente  encima del público.

We used to wait dio paso a la locura que desató la potente y muy concent-friendly No cars go. A partir de ahí, la noche ya no decayó ni un sólo segundo.

Rebellion (Lies)Lies!Lies!– sirvió como eufórico comienzo del clímax final del concierto. Sin embargo, las encargadas de cerrar el concierto fueron las canciones favoritas de la redacción: la buenrollista electro-cumbia oda al comienzo de una noche que es Here comes the night, líder del Top de canciones para la velada de San Juan y, como no podía ser de otra manera, la épica obra maestra Wake Up. La obra cumbre de los canadiense y prácticamente un tratado filosófico sobre lo que significa crecer  y hacerse mayor (“Our bodies get bigger, but our hearts get torn up, we’re just a million little gods, causin’ rain storms, turnin’ every good thing to rust”) y que tan magistralmente formó parte de la BSO de Donde viven los monstruos. No había película más adecuada para ello ni mejor forma de cerrar la noche de ayer. 8

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