CRÓNICA | Concierto de “Foals” en Razzmatazz: Los potros que conquistaron Barcelona con energía y temazos

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Foals | Razzmatazz

Foals cerró enero en Razzmatazz  de la mejor de las maneras: con energía, rock y con todas las entradas vendidas.  Los británicos presentaban en la ciudad condal, que llevaba dos años sin verles, su cuarto disco, What went down, confirmando lo que muchos ya intuimos, que ya no son una promesa y que aquel grupo que daba su sus primeros pinitos generalistas en 2008 había venido para quedarse.

Demostraron que en esos dos años, las cosas no habían cambiado tanto y que su frescura sigue intacta. Un intenso y desenfrenado Yannis Philippakis no dudó en poner toda la carne en el asador para hacer del concierto, que comenzó ya fuerte con Snake Oil, una noche memorable. Dos horas de música y guitarras después, con un público totalmente entregado y captando los numerosos momentazos de la noche (en sus móviles porque, atención y coherencia, las cámaras fotográficas en sí no pueden entrarse al concierto pero cualquier otro dispositivo con cámara se puede utilizar sin problema), entre ellos, el arriesgado salto al vacío del vocalista al público desde una altura que no aseguraba su supervivencia.

Entre tanto, gracias a la perfecta combinación de Olympic Airways y el HIT My Number, probablemente su canción  más radio friendly, el “Call me maybe” del indie rock, la velada se daba por amortizada cuando aún quedaba mucha noche por delante. Las potentes Providence y Mountain at my gates fueron otros momentos para el recuerdo de  la primer parte del concierto que ya apuntaba manera desde unos teloneros de altura (Everything, everything).

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Yannis Philippakis

La energía desmedida de Foals daba lugar, inevitablemente, a los momentos de calma entra la tempestad tan típicos de la banda. Así sonó London Thunder y otras de sus dos  mejores canciones,  la desoladora Spanish Sahara o la épica, desesperada  y sublime Late Night (“Calling out your name…”). Y  es que, como la historia musical ha demostrado sobradamente, cuando los rockeros se ponen tiernos, no hay quien les gane a temazos.

La filosófica y notable A knife in the ocean cerró el ciclo más  introspectivo de la banda para dar paso a una apoteósica parte final en la que no hubo lugar para el descanso, con una desatada Inhaler que sirvió para cerrar (en falso) el concierto con el público dándolo todo y pidiendo más.

Y más es lo que Foals les dio con el cierre verdadero que incluyó What went down (HIT) y Two Steps Twice como broche final. Mención especial para la primera de ellas, con su salvaje “When I  see a man I see a lion” ya icónico en su discografía.

Y es que así, sí. Energía y buenas canciones. No se necesita nada más para consolidarse y seguir en la cresta de la ola.  Larga vida a  Yannis. Larga vida a Foals. 8.

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