“Cambio de piel” | CRÍTICA | Bebe se reconcilia con Bebe | Concierto en Barcelona (BARTS) el 27 de noviembre

Bebe se reconcilia con Bebe

Nadie duda de que Bebe, con su aparición en la escena musical de 2004, resultó toda una bocanada de aire fresco en el panorama musical nacional. Con un estilo único y especial, un proyecto poco comercial en lineas generales y a pesar de su famosa reticencia a la fama,Bebe alcanzó de inmediato el Olimpo musical convirtiendo a su himno feminista, Ella, y a su oda contra el maltrato, Malo, en  éxitos incontestables. Sus canciones sonaron hasta la saciedad en los 40 principales, discotecas y politonos de  móvil, algo que la cantante nunca acabó de encajar del todo bien.

Pa’ Fuera Telarañas” (*****), uno de los mejores discos debuts nacionales que recordamos, se convirtió en un éxito (más de 500.000 copias vendidas), incluso más allá de nuestras fronteras (Latinoamérica e Italia), y catapultó a la extremeña de la nada a lo más alto en muy pocos meses.

Así se comenzó a fraguar una pelea con la fama, que nunca ha acabado de dominar del todo. Tras su exilio voluntario por la geografía española en “su-casita-con-ruedas”, la extremeña volvió con su segundo trabajo, el notable “Y.” (****), para el que volvió a contar con la producción de Carlos Jean tras el magnífico tándem que hicieron en su anterior trabajo. Canciones como Me Fui o la magistral Búscome, volvieron a conquistar al público y a confirmar que Bebe,  con su peculiar estilo, tan lejos de lo comercial en ocasiones, con  canciones tan imposibles como Uh,uh,uh,uh, Que mimporta Pa’ una isla, y otras más accesibles para el gran público, había venido para quedarse.

Todo cambió en unos instantes en 2012 cuando, en la presentación del excesivamente agresivo Un pokito de rocanrol (***), le bastó  una mala tarde para que se la enterrara mediáticamente. Una tarde en la que se mezclaron la peculiar manera de hablar y comunicarse de la cantante, unas desafortunadas declaraciones (“Esto es lo más friki que me habéis hecho hacer en vuestra puta vida” -HIMNO-) y las ganas mediáticas de acusar, juzgar y condenar a cualquier que se salga del guión de lo políticamente correcto. A continuación, Bebe desapareció y su tercer trabajo pasó completamente desapercibido, pese a contener canciones tan notables como Mi Guapo, Adiós o Sabrás. Tampoco ayudó la elección como single de la peor canción que había compuesto nunca: K.i.e.r.e.m.e., que parecía estar creada específicamente para colaborar en su inmolación pública.

Sin embargo, todo cambia con Cambio de piel. Recuperamos a la Bebe más reposada, madura y calmada. Una mujer que se reconcilia, por fin, consigo misma, volviendo a sus orígenes y siendo más libre que nunca. Resulta imposible obviar lo inmensamente autobiográfico que resulta este disco, una pieza a caballo entre la importancia de su maternidad y una ruptura sentimental de la que emanan alguno de los momentos más inspirados del disco, como ese austera y honesta “Ganamos”; probablemente la canción más bonita nunca dedicada a una ex pareja.

El resto del disco, resulta un collage en lo que encontramos reminiscencias a Pa’ Fuera Telerañas, a Y. e incluso, en menor medida, al sonado Rocanrol. En “La Cuenta” y “Borrones”, Bebe hace balance y autocrítica de los errores cometidos (“empecé a reconocer que ninguno somos buenos. Descubrí el monstruo que habita en mí y aún intento demolerlo (…) perdí la cuenta de cada error que cometí”).  En “Chica precavida” y “Bala perdida”, la extremeña recupera su lado más irreverente y provocador, sin embargo, de un modo considerablemente más comedido que en su tercer trabajo.
En “Que llueva”, “Una canción” o “Más que a mi vida”, Bebe presenta las letras más infantiles que haya escrito nunca, probablemente, a propósito e influida por su situación actual. Como ya ha manifestado en alguna ocasión, vive rodeada de Cantajuegos y canciones infantiles e, inevitablemente, parte de ese espíritu se ha trasladadp a estos temas, en las que parece hablar de tú a tú con su hija.  Para bien y para mal, sin aceptar esta premisa, las canciones no se sostienen gracias a versos como “te quiero más que a una sandía, te quiero más que a un batido de coco”.

La in crescendoTan lejos, tan cerca”, es el epicentro del trabajo y la mejor canción del mismo. Un rebosante. desbocado y muy positivo y personal canto a un día que fue perfecto. Una vez más, queda patente el fuerte componente autobiográfico  de las canciones, (“Me pican los ojos de tanto correr detrás de los caballos, me pican los ojos de tanto correr detrás de tus hermanos”) innegable aquí.

No se puede obviar  tampoco la importancia de la recuperación de  Carlos Jean, una persona casi inseparable de la carrera de Bebe, en todo esto. Su reunión es motivo de celebración, como ya han indicado desde un principio la reacción de sus seguidores y  los primeros datos de ventas (ha cambiado el mal debut en #16 con Un poquito de rocanrol por un, mucho más decente. #4 que ha evitado  incluso el desplome en su segunda semana -#6-). Y es que con este material, no dudamos de que se recuperará a parte de los seguidores perdidos por el camino. Y mientras sea con canciones como Respirar, bienvenido sea.

Estaremos ahí para ver como suena en vivo el próximo 27 de noviembre en Barts.

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NOTA MEDIA: 70 100

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