“Los exiliados románticos” | CRÍTICA | Los ilusos que calcularon mal la distancia entre ellos (eran cientos de kilómetros de frío)

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Los entrañables exiliados románticos de Trueba

Paradójicamente, Jonás Trueba tiene en su contra el venir de una estirpe de directores tan talentosos como Fernando Trueba (su padre) y David Trueba (su tío). Sin embargo, parece bastante claro que él va a su bola. Así lo demuestran las escasas obras que ha presentado al mundo. Desde la irregular pero llena de buenas ideas e intenciones Todas las canciones hablan de mí (y su excelente escena final) a la deliciosa película que estrena esta semana: Los exiliados románticos.

Románticamente independiente, cuasi experimental, poco accesible para el gran público y a medio camino entre el cine dogma y un vídeo de recuerdo de las vacaciones, la cinta aporta una visión optimista y melancólica sobre el romanticismo de hoy y sobre la decadencia de tres tiernos hombres que recorren cientos de kilómetros por unas palabras, por una página más en su historia con las tres mujeres destinatarias de sus mensajes.

Más que una película completa en sí misma, Los Exiliados Románticos son esbozos, ideas que te quieren llevar a un lugar para dejarte tal y donde quiere, en medio de ninguna parte. Pero en medio de un ninguna parte reconfortante y feliz, como es ese baño final que resulta toda una declaración de intenciones.

Una film que resulta un nostálgico canto a las historias no acabadas, sobre el amor de hoy, que muchas veces no incide en el contexto ni en la continuidad de unos amores efímeros que se esfuman, muchas veces, en contradicción con los sentimientos de una o de las dos partes en liza. Eso relata la historia de París, en la que un impresionante Vito Sanz, con una impecable y tierna vulnerabilidad,  le declara su “amor” a un affair de verano.

“Oda al amor efímero”

Todo este envoltorio está magistralmente aderezado con la música de una Tulsa que se convierte prácticamente en un personaje más. No podía haber sido un mayor acierto incluir a Miren Iza y su música en el metraje. Melancólica, aspera, y a ratos tan luminosa como oscura, por muy contradictorio que parezca, Tulsa les canta lo que probablemente constituya el epicentro de Los exiliados románticos: “Calculamos mal la distancia entre nosotros, supongo que por eso, solo me has rozado.”

Sublime. Esperamos con ganas las próximas entregas de Jonás.

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NOTA MEDIA: 71 / 100

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Categorías:MUSIC

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