CRÓNICA | Festival de Pedralbes | Jessie J da la nota y nos gana por completo en Barcelona

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La británica Jessie J se presentó ayer en el Festival Jardins de Pedralbes 2015 con un aforo casi completo y parece ser que con nuevo mánager, Alejandro Cao de Benós, que siguiendo los benevolentes consejos de su Querido Líder, le aconsejó vetar las cámaras fotográficas en el concierto.

Antes de cantar “Who You Are” les pidió encarecidamente a todos los presentes guardar cámaras fotográficas y móviles. Incluso podría decir que los amenazó, amablemente, a riesgo de pegarles una bronca en medio de la canción.

Una extraña fobia de la cantante (quizás es de la opinión de los indios nativos americanos y cree que le íbamos a robar el alma si la retratábamos) que parecía poseída por el espíritu de Isabel Pantoja:

En cualquier caso, gracias a la organización, hemos podido tener imágenes del evento, y a parte de este desliz tan extraño (su momento Diva), J.J. se mostró mucho más simpática que su tocayo de peinados igualmente ridículos J.J. Vázquez, reciente ganador del Premio Limón. La cantante se mostró cercana, graciosa, dicharachera, muy de típica británica que lo está dando todo en un balconing el sábado por la noche en Magalluf. Vestida como su alma gemela Ylenia (con momento “Tiki-tiki” incluído), en algún momento se dio cuenta de que iba en bragas toda la noche, y cogió una bandera catalana del público y se la puso por encima. ¿Y que hizo? ¿Cantó “Els Segadors”, el himno del Barça, proclamó “Catalunya Independent”, le confesó su amor eterno a Artur Mas (como nuestra redactora vasca)? No. Se puso a imitar el icono de flamenca del Whatssap y a mover los brazos como si fuera del clan Flores y que el público le jalease “óle, óle”, un momento “Bienvenido Mr. Marshall” total. La pobre Jessie debe desconocer toda la situación geopolítica de Barcelona… no, debe desconocer dónde está Barcelona, porque en un momento del concierto preguntando a los fans dijo “no entiendo nada, hablan como, español, creo”.

En clara desventaja por un catálogo insuficiente como para que un concierto se aguante sólo por sus canciones, Jessie le dio la vuelta a esta situación haciendo que el concierto se convirtiese en “El Show de Jessie J” con algunas canciones aquí y allá.

En la senda de esos predicadores evangelistas americanos que llenan estadios con miles de fervientes seguidores, Jessie J concentró todo el poder de su oratoria en soltar unos rollacos castristas de 10-15 minutos de duración sobre “cuando tenía 13 años….” a lo Abuela del “Titanic” que servían como mensaje de auto-ayuda para los presentes, en su misión humanitaria de transmitir paz, felicidad y el sentirse a gusto con uno mismo en su propio cuerpo (tema estrella del Pop del último siglo).

Entre discurso y discurso, cantaba una canción que bien podría tener que ver con lo que había dicho o no. Ya nadie se acordaba. O pocos le entendían, puesto que decenas de adolescentes allí presentes no tenían ni papa de inglés, y menos del marcado acento cockney de la cantante, así que por mucho que Jessie interactuase a tope con sus fans, estos necesitaban urgentemente unos subtítulos incrustados al torrent o bien una sustancial mejora de la educación española y el aprendizaje de los idiomas en las escuelas.

A pesar de todo esto, el concierto fue totalmente disfrutable, superó con creces nuestras expectativas, y nos sirvió para comprobar dos cosas. En primer lugar, el vozarrón de la cantante, del que no dudaba en hacer gala siempre que se presentara la ocasión con falsetes y gorgoritos imposibles. Y segundo, su actitud sobre el escenario (que llenó tan solo con su presencia y ningún artificio más que sus dos coristas y su banda) y su pose de Diva Pop, dejando claro que su espectáculo nada tiene que envidiar al que ofrecen sus rivales.

Desde el primer minuto se metió al público en el bolsillo y nos puso a todos de pie (tal cual, no pudimos sentarnos ni un segundo). Tras un arranque algo irregular, en el que destacaron temas como “Domino”, “Nobody’s Perfect” y una versión de “I Have Nothing” de Rosa Whitney Houston, llegó una segunda mitad más potente con temas tan de estadio como “Flashlight”, la BSO de “Dando la Nota: Aún Más Alto” (película que la artista confesó no haber visto aún… peor comercial de la historia) y tres bombazos rompepistas seguidos: “Sweet Talker”, “Burnin’ Up” y “Do It Like A Dude”, que sumado al vis formado por “Price Tag”, “Masterpiece” y “Bang Bang”, sirvió para caer rendidos a los encantos de la cantante, compositora y oradora.

Hasta ayer, teníamos a Jessie J como un quiero-y-no-puedo, una cantante pop de segunda liga con un par de éxitos y un futuro algo dudoso. Hoy, nuestra opinión es totalmente diferente y nuestras dudas son muchas menos: Todavía le queda carrera por delante, y esperemos, mucho que demostrar. Olé tú, Jessie!

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