CRÓNICA | Vetusta Morla en Barcelona | Gira “La Deriva” | La consolidación del sueño indie

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Este último fin de semana en Barcelona tuvo nombre propio: Vetusta Morla. El grupo dio el pistoletazo de salida a su nueva gira en la Ciudad Condal, y lo hizo por partida doble. Se agotaron las entradas para el sábado, pero para consuelo de sus seguidores catalanes, la banda fijó una nueva fecha el día antes en el mismo Sant Jordi Club. Sin duda, una clara muestra del buen momento que están atravesando Pucho y los suyos, que consiguieron reunir en sus dos citas a más de quince mil personas en la montaña de Montjuic.

Y es que la ocasión bien lo merecía. Dos horas de espectáculo durante las que pudimos disfrutar tanto de sus nuevas canciones como de otras joyas de sus primeros discos. Desde “Un día en el mundo” con la que se dieron a conocer en los círculos más alternativos allá por 2008, hasta “La Deriva”, tema que da título a su tercer álbum, con el que han firmado su consolidación definitiva, dejando claro que ellos juegan en la primera división del (ecléctico) panorama musical español. Precisamente con ese tema abrieron el show, desplegando todo su arsenal de guitarras y percusiones, y con esa misma energía siguieron en la reivindicativa y crítica “Golpe Maestro” o en “Sálvese quien pueda” a grito de “Hay tanto idiota ahí fuera”.

Dejarse llevar por Vetusta Morla, qué mejor. Los de Madrid nos hicieron viajar desde “Copenhague” al redil de nuestros instintos en “Maldita Dulzura” sin que el ritmo decayera en ningún momento. Saltamos y lo dimos todo en “Fiesta Mayor”, “Boca en la tierra” y “Valiente”, rememoramos su debut con “Rey sol”, “Saharabbey road” y “La cuadratura del círculo”, y repasamos su más reciente trabajo con “La mosca en tu pared”“Fuego” y “Cuarteles de invierno” con las que mostraron su lado más duro tras tocarnos la fibra sensible en “Al respirar” y en el épico final de “Baldosas amarillas”. Así hasta el sublime y emotivo cierre con “Los días raros”.

Como dirían ellos mismos, aquello fue un golpe maestro. Algo impensable hace una década, cuando con suerte conseguían actuar ante dieciséis personas en algún bar o sala de conciertos como la ya desaparecida La Boîte. Ahora son miles los que corean al unisono sus canciones como himnos propios en estadios y festivales que ellos mismos encabezan. Cuantas bandas noveles no sueñan con llegar hasta allí. Y es que, si existe el sueño americano, también existe el sueño indie, y Vetusta Morla lo encarna a la perfección.

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Categorías:AGENDA / CRÓNICAS

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