Retrospectiva | Love of Lesbian edita en vinilo su obra cumbre “1999”, con motivo del Record Store Day y la entrega del Disco de Platino

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Cómo generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna

1.999, de Love of Lesbian, es, paradójicamente, uno de los mejores discos nacionales del siglo XXI y cualquier excusa para homenajearlo y reivindicarlo es buena. En esta ocasión, la banda lanza el próximo 18 de abril, por primera vez, el vinilo de 1.999 (o cómo genera incendios de nieve con una lupa enfocando la luna). Un disco, que a muchos, entre los que nos encontramos, nos marcó tan intensamente como el propio año marcó a sus propios autores.

Canciones tan enormes como  2009: Voy a romper las ventanas, Club de Fans de Johny Boy, Allí donde solíamos gritar, Segundo Asalto o la propia 1999 marcaron un antes y un después en la música nacional y en nuestras vidas.

El trabajo que consagró al grupo mucho más allá del circuito independiente y que les llevó al gran público, para mal de muchos indies desnortados que renegaban del mismo a la misma velocidad que su popularidad crecía como la espuma, estará de actualidad esta semana en Barcelona.

Santi Balmes y los suyos aprovecharan el momento para firmar ejemplares del lanzamiento el próximo jueves 16 de abril en Discos 100 de Barcelona (C/Escorial, 33). Además, en el mismo acto se les hará entrega del disco de platino conseguido por las ventas del álbum, algo que nunca se nos habría pasado por la cabeza que fuera posible 10 años atrás. JUSTICIA.

Aquí tenéis 1.999, el himno generacional, clásico atemporal y epicentro de la etapa más magistral de los lesbianos, así como la magistral explicación del origen del proyecto.

El disco se hizo para rememorar lo acaecido en 1999. Entiéndeme. De alguna manera tenia que sacar provecho de la historia, ya me conoces, tengo bastantes defectos pero no podrás negar que, con el tiempo, he ido espabilando. La ironía del asunto es que dentro de unos años, tú estarás algo más diluida y será aquella inolvidable gira, organizada con el pretexto de evocarte, lo que convertirá tu recuerdo en algo mucho más agradable. Y de repente, todo ha cogido sentido.

En cierta manera, conocerte me ha cambiado un par de veces la vida, entonces y ahora. ¿Sabes? Hace poco, alguien me pidió un consejo, como si yo supiera algo de la vida, puedes reírte a gusto, tú que me conoces. La cuestión es que aquella persona quería saber cómo borrar a alguien de su cabeza para seguir adelante. Simplemente le pregunté: – ¿Y quién dijo que tienes que olvidar?

En mi caso, olvidarte significaba renunciar a mí mismo. Sin embargo, hace poco me llamaste, preguntando si 1999 hablaba de nosotros. Te lo negué rotundamente. Llegué a decirte, entre risas, que lo nuestro no había sido tan importante. Pillaste la broma al instante, y te callaste, educadamente, claudicando a mi pequeña victoria. Luego colgaste y “ya nos veremos”. Como tiene que ser. Pero tampoco te mentía. Aquí está todo convenientemente mezclado. Pasdo, presente y me atrevería a decir que futuro, tú y otras personas. La batalla entre realidad y puera fantasía sigue en tablas. Como en aquellos tiempos, aún hoy, podría enervarte. En eso no he cambiado. Me he hecho mayor sin haber madurado. Aquí hay mucho esfuerzo, química, y magia, te lo aseguro, tantas millas recorridas, de un lado a otro, como si anduviéramos huyendo de un punto fijo y estable donde parece que no pase nada, y esa nada da tanto miedo como aquellas cosas calladas que uno sabe que están a punto de explotar. Aquí dentro hay años encapsulados, años de ilusiones compartidas, en los que, definitivamente, un grupo de amigos recogimos los frutos de remar en la misma dirección. Y estar allí, junto a personas que quieres, te lo aseguro, es un auténtico regalo. Pero aún vive el monstruo y aún no hay paz. Son ese tipo de sensaciones con las que uno tiene que aprender a convivir, hasta el fin. Y sigo pensando en que no pienso crecer más. Y sigo queriendo romper tus ventanas. No te aconsejo que te relajes. Sí.

Os dejamos hoy, 13 de abril, como no, la canción que marca este día cada año, la inconmensurable Allì donde solíamos gritar. Una de las mayores joyas que contiene el álbum . Por los gritos en Montjuïc, siempre. 1.999 tatuado a fuego en nuestro ADN músical.

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