La Teoría del Todo | Crítica | El potente y sublime homenaje a Stephen Hawking que nos ha ganado por completo | Oscars 2015

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Excelentes Felicity Jones & Eddie Redmaine

Si votáramos con el corazón, probablemente La Teoría del Todo sería nuestra ganadora este año. Y es que esta celebración y homenaje a la vida y logros de Stephen Hawking no esconde sus “blancas” intenciones ni engaña a nadie. Todos aquellos que la acusan de folletín rosa y de falta de erudición deberían entender primero el libro en el que basan su propuesta, que es, nada más y nada menos, que la biografía del matrimonio escrito por Jane Hawking, con lo que no debe resultar sorprendente que la película se centre más en la vida personal del científico que en sus tratados de física cuántica. Quien espere una inmersión total en la ciencia trascendental de Hawking o un capítulo extendido de Redes (Punset), que abandone el barco, porque The Theory of Everything es, ante todo, una historia de amor incondicional, de superación y de supervivencia en condiciones extremas. Por suerte, hay referencias y explicaciones a las teorías del mítico astrofísico, pero éstas son breves y sutiles, para logar entender su importancia e implicaciones hay que haber hecho los deberes y estar familiarizado con la obra y múltiples logros del cosmólogo que logró probar la singularidad espaciotemporal en el espacio-tiempo, o lo que alguna redactora llamaría pamplinas.

Con unas meritorias interpretaciones de Felicity Jones, y sobre todo, de un espectacular Eddie Redmaine, que se mimetiza con Hawking y su enfermedad, logrando una actuación magistral que se alzaba este fin de semana con el reconocimiento del SAG a Mejor Actor, después de conseguir el Globo de Oro y postularse como favorito a un Oscar que debería ganar (de igual manera que una Julianne Moore otra interpretación con ciertos paralelismos y puntos en común).

Las interpretaciones del año lucen así

Con 5 nominaciones a los premios de la academia, incluyendo mejor película, 10 nominaciones a los BAFTA, 3 nominaciones a los SAG y 2 Globos de Oro, la acogida de la película queda fuera de toda duda. Sólida y equilibradamente conmovedora, con una Banda Sonora de excepción, constituye una incontestable lección de vida, la historia de un cerebro prodigioso con una enfermedad escalofriante que le fue arrebatando sistemáticamente cada parte de su cuerpo hasta dejarle sin habla, sin que todo ello le impidiera seguir brillando en el campo académico.

Entre los pormenores, podría acusarse a La Teoría del Todo de excesivamente blanca, de pasar por alto algunos de los momentos más polémicos (su segunda mujer, etc.), si bien el libro en el que se basa y la implicación directa de los Hawkings en el proyecto lo hacía esperable.

La conjunción ciencia-fe que tantos buenos productos ha dado al cine y a la televisión vuelve a aparecer aquí, fielmente reflejada, de la mano del físico teórico y su esposa, del agnóstico racional y de la mujer que, precisamente, buscó en la fe en Dios para encontrar la fuerza necesaria para seguir luchando en unas condiciones tan duras en las que, durante años y prácticamente sola, se tuvo que ocupar de sus 3 hijos y su marido enfermo.

En conclusión, aunque nos hubiera gustado un mayor esfuerzo en divulgar la parte científica para hacerla más accesible al espectador y más central en la historia, la película no quiere ni busca eso. Y precisamente, en lo que quiere y en lo que busca contar, que es la historia de los Hawkings, relatar la compleja situación del científico más famoso del mundo, sin juzgar a ninguno de los personajes que aparecen en ella  y conmover gracias al afán de superación y merito vital del protagonista, el film vence, convence y te enamora. La Teoría del todo se une desde ya a la lista de grandes trabajos dentro de la compleja temática  “Ciencia y Espacio” que en los últimos tiempos nos ha regalado las mejores películas del año, encabezada por las sublimes Interstelar y Gravity.

Hawking & Redmaine, en el rodaje

cropped-untitled-5.jpgNOTA MEDIA: 86 / 100 Lo mejor:  Felicity Jones & Eddie Redmaine. La BSO. La historia real de Hawkins. Lo peor: Una mayor profundización en la divulgación científica hubiera redondeado el conjunto.

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