Whiplash | CRÍTICA | Baterías y cultura americana a ritmo de Jazz en la “underdog” del año” | Oscars 2015

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Milles Teller y J.K. Simmons

Ya se han anunciado las nominaciones a los Oscars de este año, y desde que las nominadas a mejor película ya no tienen por qué ser cinco, la Academia de Hollywood aprovecha la ocasión para reconocer películas independientes. Este año, dos de las nominadas han sido rodadas con un bajo presupuesto, Boyhood, la favorita al triunfo, y Whiplash, la underdog de este año.

No hay nada novedoso en la historia que Whiplash quiere contarnos. Joven que debe esforzarse al máximo para lograr ser el mejor en una sociedad americana que valora mucho la perseverancia y el sacrificio. Pese a que el argumento es muy manido, la narración de la evolución del joven protagonista no se hace aburrida ni monótona, debido principalmente a los cara a cara que mantiene con su profesor. Miles Teller en el papel de Andrew, un estudiante novato en unos de los conservatorios de música más importantes de américa. J.K. Simmons como Fletcher, el profesor despótico pero que todos desean ir a sus clases, hacen que cada escena de la película sea trepidante.

Las escenas van sobrellevándose a ritmo de jazz, pasando la música a ocupar una posición protagonista entre los dos personajes principales. El uso que se le da, junto con los instrumentos, es clave en toda la película, siendo el elemento de tensión y emoción que hace que el ritmo no decaiga ni un solo minuto. Desde esa pantalla en negro al inicio, con los sonidos de batería que nos pasan a mostrar uno de los ensayos de Andrew, hasta ese maravilloso y electrizante final en el que la música es la verdadera protagonista.

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Fletcher y sus particulares métodos de eseñanza

Las escenas de ensayos y audiciones están rodadas y montadas tal y como si estuviéramos en una película de acción. Esto es gracias al magnífico trabajo de dirección de Damien Chazelle, pero también a la interpretación de J.K. Simmons, que hace que nos replanteemos si el sargento de La chaqueta metálica era demasiado blando con sus soldados. Y es que el profesor Fletcher utiliza unos métodos agresivos y humillantes con la finalidad de sacar los mejor de sus alumnos. Unos métodos que a ojos de cualquiera son excesivos, pero que puede parecer que la película justifique.

Damien Chazelle consigue plasmar esa cultura americana del esfuerzo que conlleva a la necesidad de ser el mejor, cueste lo que cueste. Y en ese punto creo que el director quiere hacer que el espectador valore y reflexione si es necesario que para conseguir la perfección se deban superar todos los límites imaginables. Si el fin justifica los medios.

Como dice Fletcher: “No hay dos palabras en nuestro idioma más dañinas que ´Buen trabajo¨”.


cropped-untitled-5.jpgNOTA MEDIA:
 70 / 100

  by Fatawart 

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