Crítica | MARIAH CAREY | “Me. I Am Mariah. (The Elusive Chanteuse)”

Este disco se ha hecho esperar, ha tardado más que las obras de la Sagrada Familia, pero ya está aquí, el momento que los lambs (que tenemos más paciencia que el alcoyano) nunca nos imaginamos: Mariah Carey vuelve a tener una talla 34. No. Que se ha estrenado por fin su decimocuarto disco de estudio que se empezó a grabar en sus fases iniciales en el año 2011, en febrero, cuando embarazadísima de mellizos tuiteó que se veía más delgada que nuncaestaba en el estudio de grabación con su colega y mánager Jermaine Dupri (a partir de ahora referido como el “Troll”, así es conocido por muchos lambs, por su fealdad, su corta estatura y su capacidad monstruosa de cagarla en las canciones diciendo tontadas por encima durante las canciones). El último álbum de estudio (obviamos su segundo disco navideño del 2010, eso no cuenta) con el que nos agració la Diva Oronda fue en el 2009 con “Memoirs of an Imperfect Angel”, que se saldó con un fracaso comercial y artístico estrepitoso. Desde el 2009 ya han pasado la friolera de 5 años, 5 años en los que Maraya ha parido (aunque por su figura no lo parezca) y su hija Monroe ya ha aprendido a utilizar correctamente en una frase la palabra “chanteuse” (niña prodigio), Lady Gaga lo era todo y ahora la van vomitando por las esquinas y Katy Perry ha pasado de ser la doble de luces de Zooey Deschanel a ser la sucesora a título de Reina del Pop designada por Madonna en su lecho de muerte.

Por lo tanto, no teníamos mucha fe que digamos con este nuevo proyecto, y encima después de ponerle ese título tan WTF y con esa portada tan photoshopeada, y que además nos irritó sobremanera lanzando buzz-singles como si fueran bragas que se las quitasen de las manos: la horrorosa “Triumphant” en el Verano del 2012 (menos mal que no la ha incluído), la bella “Almost Home” a principios del 2013 para la BSO de “Oz” (que bien podría haberla incluido y nosotros encantados), la Puta Obra Maestra Inconmensurable que era, es y será “#Beautiful” a dúo con Miguel en el Verano del 2013, que nos dejó a todos con la boca y las piernas abiertas, la pasable “The Art of Letting Go” a finales de ese año (está bien donde está, ahí en los bonus tracks de la versión Deluxe, sin molestar), la decepcionante y caduca “You’re Mine (Eternal)” en Febrero de este año y la urbana y libidinosa Thirsty” a pocos días de filtrarse el disco. Fue en plan, si alguna cuela, pues cuela, y si no, me la pela. Con estos antecedentes, después de oir el disco nos han entrado ganas de llorar de la emoción, pues nadie se esperaba que fuese uno de sus mejores discos de los últimos años, creemos que ni ella misma se lo pensaba. Y a pesar de que sea el disco donde más se ríe (como si fuera un casette de chistes de Paz Padilla), la atmósfera general del álbum es triste y deprimente, pero en plan guay, en plan “Pulseras Rojas” “el disco que emocionó a Steven Spielberg“, y si aplicamos la teoría Taylor Swift y muchas de las canciones van dedicadas a su actual marido, Nick Cannon, tela: porque habla de una persona que le hace llorar sin remedio (“Cry.”), que pasa mucho tiempo alejado de su esposa (“Faded”), que se aprovecha de su fama (“Thirsty”), que no sabe lo que hacer para volver con ella (“You Don’t Know What To Do”), que llora sola en la cama fingiendo que aún lo ama (“Camouflage”), que le deje marcharse (“One More Try”) y que le borre de los contactos del teléfono (“The Art of Letting Go”). Parece un disco que hubiese sacado Mariah después de divorciarse de Nick, como el “Butterfly” post-divorcio de Tommy Mottola.

De hecho, Mariah ha mirado hacia el pasado y se ha hecho un “¡Qué Tiempo Tan Feliz!” rememorando su discografía, tal como dijo Nick en unas declaraciones, Mariah estaba oyendo durante las sesiones de grabación sus primeros álbumes para inspirarse. Y este disco tiene mucho, como iremos desgranando, del disco debut de “Mariah Carey” (1990) y “Emotions” (1991), así como de “Butterfly” (1997) y “Daydream” (1995) e incluso, por que no decirlo, a “Glitter” (2001) (y eso es bueno, pues el álbum estaba bien), con las baladas al estilo de los primeros álbumes, el tono adquirido de “Butterfly” o ese perpetuo homenaje que hace a “Fantasy” como si fuese su único hit, haciendo como Rebeca acordándose de “Duro de Pelar” hasta cuando va a comprar el pan. Un disco para nostálgicos de la Mariah clásica que gustará a la mayoría, a no ser que de por sí ya seas un “hater” y todo lo que cante, se ponga o haga Mariah Carey te parezca mal, crees que es una Diva estúpida e insoportable, que ni aún en el remoto e hipotético caso de que descubriera la vacuna contra el sida te gustaría su actitud.

A continuación, vamos a repasar las canciones una a una, con sus correspondientes notas, en nuestra opinión personal e intransferible:

CRY. (7,5)



Si solo oímos las 3 primeras notas y le damos al Stop parece que nos hemos equivocado de disco y estamos escuchando el comienzo a piano del “Fuck You” de Cee-Lo Green [momento parecidos razonables], pero en realidad el disco comienza con una desgarradora y emocionante balada, marca de la casa de Mariah Carey, con el título estilizado (como ella) “Cry.” con su punto final que creemos que es la lágrima de Mariah deslizándose sobre su mejilla derecha. Mariah no abría un disco con una balada desde “Charmbracalet” (2002) con “Through the Rain” (mal rollo), pero este “Cry.” no tiene nada que ver, con una letra más elaborada y triste (“’til we both breakdown and cry”), tiene mucha más emoción y vulnerabilidad, unas voces cautivadoras y el sentimiento se nota al escucharla por todos los poros (nos ha poseído Rosario): esos “cry… cry… cry” del estribillo harían llorar hasta a Cañete si no fuera porque lo canta una mujer y no quiere demostrar superioridad sentimental.

Reminiscente a otros temas clásicos suyos del mismo corte de los primeros discos como “Vanishing” (1990) o “And You Don’t Remember” (1991), celebramos también la vuelta de los puentes al estilo “Butterfly” que dan más intensidad a la balada y ese auto-homenaje a “Twister” del disco “Glitter” (2001) [ese efecto hipnótico del minuto 3:26-3:31], igual se le pueda reprochar la ausencia de un estribillo potente y pegadizo como el de sus “power-ballads” más conocidas. Quizás no es lo más “mainstream” una balada en la que una persona está destrozada y llorando en el suelo del lavabo y no apetezca oírla en cualquier momento (cuando estás feliz porque has pisado una paloma muerta y no una mierda de perro viscosa o cuando quieres escuchar esa canción que te ponga en marcha para comenzar el día con energía positiva… ) “Cry.” no es la mejor opción, por lo que es una de esas canciones que se disfrutan más dependiendo de que tu estado de ánimo esté por los suelos (canción más escuchada en el iPod de Chenoa después de que le deje un novio), aunque teniendo en cuenta la situación económica y política de este país, “Cry.” es el verdadero himno de todos los españoles.

FADED (5)

Nosotros no somos nada fans de esta canción, aunque hemos leído de bastante gente que sí que le gusta, hay público para todo (recordemos que Carmen la del Tiro es la gogó más cotizada de su discoteca). Honestamente, es un “filler-track”. Mike Will-Made-It es el productor (y lo sabemos porque como Pitbull se anuncia en todas sus canciones) de Miley Cyrus o Kelly Rowland y no se lo ha currado mucho, pues la producción es monótona (4 notas de piano que se van repitiendo y un “beat” casi sin ninguna variación) y la canción nos aburre mucho. Es el “Candy Bling” (2009) del disco.

Antes de comenzar la canción, oímos como Mariah está tecleando en su Iphone, seguramente esté poniendo un “xDDD” en una conversación en la que se burlan de las ventas de Lady Gaga en un hilo conjunto que tiene con Beyoncé y Rihanna entre otras. ¿Alguien nos puede indicar dónde está el estribillo?. Como single de Ciara o descarte de “Memoirs of an Imperfect Angel” tiene un pase, pero no lo vemos como ese “grower” que nos quieren vender algunos (aunque es cierto que es un intento, INTENTO, fallido de hacer un “The Roof” (1997) con ese toque ambiental y de contar una historia). Una lástima porque en el último minuto hay un despliegue vocal importante, que de poco sirve para salvar los platos.

DEDICATED [featuring Nas] (6,6)

Mariah se nos pone nostálgica en esta canción (ya tiene una edad: PANGEA), la primera del disco producida por Hit-Boy (productor de Jay-Z o Kanye West). Ya en la introducción hay una conversación entre ella (se le nota en la voz pastosa que está borracha, as always) y el productor en la que afirma que el verano de 1988 es el momento más nostálgico del hip-hop, y lo demuestra “sampleando” para la canción un tema de Wu-Tung Clan, grupo de raperos al cual pertenecía el fallecido O.D.B. (Old Dirty Bastard, precioso nombre), al que mencionan y homenajean varias veces durante esta canción, no en vano se llama “this is dedicated to you”. ODB se hizo famoso por colaborar con Mariah Carey en el remix de “Fantasy” en 1995 (a la que también homenajea cantando “yes, it’s a fantasy” en los “adlibs” finales) e iniciar la ahora tan desgastada moda de cantante pop con rapero (Mariah verdadera creadora de tendencias). Así pues, “Dedicated” es puro hip-hop nostálgico de finales de los 80, tanto en la producción como en la letra (“we all wish today’s game was old again (…) I’ll just sit right there and sing that old school shit to you (…) long lost friend from way back when Kennedy was president”) y no es de las canciones más destacadas, pero tampoco es de las peores, es una canción ideal para fumar porros en un chiringuito playero.

Es una canción que complementa muy bien el disco y sabe estar en su sitio y tiene muchos puntos positivos que le hace salir de esa temida categoría de “filler-track”, pues al menos cuenta con una buena melodía y momentos memorables durante la canción: como cuando repiten lo de “Carry like Mariah” (que suena a “Carey like Mariah”), el “Oh baby you know” cantado a lo Bob Marley (creemos que esa parte la canta Jaume Mas de “La Voz 2”), el rap de Nas (elegante y en su punto, ya demostró su buen hacer en el remix de “Thank God I Found You/Make It Last”) y que ha contado con una voz masculina como segunda voz en los coros (James Fauntleroy, uno de los escritores de la canción), cosa que ha hecho muy muy pocas veces (ahora mismo recordamos ese “Everything Fades Away” (1994) con esos coros masculinos tan bellos).

Ni siquiera el Troll conversando por encima hacia el final de la canción logra estropearla. Menos mal que esta vez no ha hecho un “E=MC2” (2008) donde se pasa medio disco hablando. Aquí se ha cortado más y se lo agradecemos TANTO. Se ve que entendió bastante bien el mensaje claro y sencillo que le lanzamos todos los lambs de “CÁLLATE LA PUTA BOCA”.

[Momento parecido razonable: el “beat” con el de “Love Come Down” de Diddy & Dirty Money]
#BEAUTIFUL [featuring Miguel] (10)


La Canción del Verano del 2012 (en nuestros corazones, lamentablemente “solo” llegó al Top 15), seguramente sea la mejor canción del disco (y una de las mejores y más frescas de la discografía de Mariah). Un single totalmente desaprovechado que podría haber llegado a hacer grandes cosas si se le hubiese dado más promoción continuada, pero que igualmente cautivó tanto a los fans como a los oyentes casuales y a la crítica. Nada más que añadir a lo que todos ya sabemos.

THIRSTY (7,8)


Esta canción es de esas que se filtró antes del disco, un “buzz-single” más (el sexto) y una de las pocas canciones moviditas del disco, ya dijimos en su momento que de todas las filtradas hasta el momento, era la que más nos convencía como single (después de “#Beautiful”, claro), por su estribillo machacón (en el buen sentido) y pegadizo, su producción moderna y juvenil y la actitud choni y su mensaje contemporáneo (con referencias a Instagram incluídas). Puede que no sea la canción que, a la larga, más escucharemos del disco en el futuro, y que sea una canción “fast-food”, pero sí que es la canción más directa y con bastante potencial de competir en los charts.
MAKE IT LOOK GOOD (6)


Aunque parezca que el tono retro y “doo woop” de los 50 que tiene esta canción haya sido una imposición sónica después del éxito de “#Beautiful”, de hecho “Make It Look Good”  fue la primera canción que compuso Mariah para el disco. Y a pesar de que eso era lo que muchos esperábamos del disco y que nos encante este estilo “old-school” (a lo “The Emancipation of Mimi”) y que en algunos momentos parezca la prima de “It’s A Wrap” de “Memoirs” (una de las mejores canciones de ese disco, de hecho, la cuela como “bonus-track” en la edición Deluxe), en realidad, después de escuchar esta canción, nos quedamos indiferentes. Puede que sea uno de esos casos de “grower”, pero ya la hemos oído las suficientes veces (que son muchas a estas alturas) para que a nosotros no nos haya crecido nada: como el pene de un eurofan durante la actuación de Polonia en el pasado festival de Eurovisión. Es simplemente random. Ni frío ni calor. A pesar de que está bien cantada y, sorprendentemente, bien producida por el Troll [por cierto, momento parecidos razonables, el “beat” por momentos se parece al distintivo “beat” de “Boy (I Need You)”, la tan defenestrada (con razón) canción de “Charmbracalet”].

Y cabe resaltar que la armónica que se oye (como la de un afilador por la calle) está tocada por el mismísimo Stevie Wonder, el artista favorito de Mariah de todos los tiempos, dicho por ella. Que esa es otra: ¿qué artista en su sano juicio (ahí ya estamos dando la clave) invita al estudio al legendario Stevie Wonder y en vez de pedirle que te cante algo, una estrofa, un coro, un “adlib” por aquí, o simplemente un saludo, solo sale tocando la armónica?. ¿Hola?. Esto es como si colaboras con Aretha Franklin en una canción y le pides que te pinte las uñas mientras tú cantas. Es totalmente absurdo. Echamos de menos que esta canción haya sido un dueto con el cantante de tan memorables hits (por cierto, uno de ellos, “Fingertips”, es mencionado de forma subliminal: “fingertips on my hips”). Anda que si se hubiese tratado de otra más aprovechada, pongamos como ejemplo totalmente inocente a Madonna, que tuviese a Beyoncé en el estudio de grabación, ya estarían grabando un dueto y sacándolo como single en menos de lo que se tarda en gritar en un programa de “Sálvame”.
YOU’RE MINE (ETERNAL) (6)


El single que debía ser el que acompañase el álbum antes del vigésimo retraso del lanzamiento del disco. La verdad, no entendemos después de escuchar el disco y comprobar como tiene tantas buenas canciones y posibilidades de single potencial (como “You Don’t Know What To Do”, “Meteorite”, “Thirsty” o “Money”) haya sacado ooooootra versión reciclada más de “We Belong Together” (2005). Pudo funcionar una vez (“Don’t Forget About Us”, 2005), pero después de otros cincuenta millones de intentos más (“I Stay In Love” 2008, “Angel’s Cry” 2009, etc.), ¿aún no se ha dado cuenta de que ya cansa?. Los lambs puede, pero el público general ya no está receptivo para otro “We Belong Together” de los chinos, aunque sea tan bien intencionado como este “You’re Mine”. Una canción tan pasada de moda como carente de originalidad y frescura. Como “album-track” pase, pero atreverse a sacar esto como single principal del disco, es toda una fechoría. Y más con ese videoclip tan cutre. Una de las peores decisiones de single de su carrera. Como cuando Chenoa decidió aceptar ser distribuidora de Avon o cuando salió en chandal llorando a anunciar que David Bisbal le había dejado.

YOU DON’T KNOW WHAT TO DO [featuring Wale] (10)


Aquí está una de las joyas de este disco. La canción más “radio-friendly” y chochi del álbum. Si no la saca como single es que está loca del coño. Un disfrute pop (sí, Mariah, puedes hacer canciones que sean llanamente Pop, y no te hace daño, ¿a qué no?) para todos los sentidos. Nos recuerda a esos singles poperos como “Fantasy” o “Always Be My Baby” (1995) que aún seguimos escuchando y nos parecen tan frescos y disfrutables. De hecho, “Fantasy” parece tener un lugar muy especial en el corazón de Mariah (como en el nuestro, obvio), pues es nuevamente homenajeada cuando el rapero hace un guiño a la mítica frase de O.D.B. En el remix “me and Mariah, go back like baby with pacifiers”. De hecho, Mariah debería desempolvar los patines del videoclip de “Fantasy” para el vídeo de esta canción, pegaría totalmente (aunque suponemos que ahora se movería con ellos con menos soltura que hace 20 años). “You Don’t Know What To Do” al principio parece que es la prima de “I’m That Chick” (2008) de “E=MC2”, una de las mejores canciones de ese disco, por su toque retro-disco, pero después de oírla una vez, y otra, y otra (creednos, no puedes parar de oírla en bucle) puede que ambas canciones hayan salido de la misma vagina, pero al final resulta que “I’m That Chick” es Paquirrín y “You Don’t Know What To Do” es Cayetano Rivera, para que nos entendamos.

La canción comienza con una intro cantada a pleno pulmón, muy a lo Donna Summer con “Last Dance” o el “Somebody Else’s Guy” (para nosotros, de ChenoaGisela: OT, verdadera cultura musical) para luego explotar con una música disco de los 70 y una estupenda y efectiva producción por parte de el Troll (de nuevo, nos quitamos el sombrero ante su trabajo, y le pedimos perdón públicamente por todas las veces que le hemos insultado y pedido su dimisión, porque la verdad es que el pequeñín se ha lucido, y es que por 20 canciones infectas que produce, de vez en cuando surge un “Always Be My Baby”, un “We Belong Together”, un “It’s Like That” o un “You Don’t Know What To Do” que nos hace borrar de la memoria toda la basura anterior. De nuevo, le agradecemos también que nos prive de su gangosa voz jodiendo la canción como nos tiene acostumbrados.

El rap de Wale (que se lee como “whale”, o sea, ballena, nos encantan los nombres de los raperos) al contrario que en muchas ocasiones, en vez de restarle interés y calidad a la canción, le suma puntos a la canción. Un rap infeccioso y bien hecho. Igual sobraba su voz al principio, en la intro a-capella de Mariah, aplaudiendo y animando a la cantante a que lo de todo (“you better sing, sing, sing, Mariah”). [Momento parecidos razonables: al final del primer rap de Wale, después de la intro, algun redactor -ebrio- dice escuchar el “Wonderwall” de Oasis]. Todo en la canción es pegadizo: la melodía, los versos, el rap y ese estribillo que se te queda en la cabeza (“you don’t know what, you don’t know what, you don’t know what to do”) y las vocals de Mariah son también de diez. Por lo tanto, repetimos nuestro deseo más grande de que sea lanzada como single, máxime teniendo encuenta que ahora se está viviendo la moda del comeback de la música disco de los 70 (“Get Lucky”), o setentera en general (“Blurred Lines”, “Happy”).
SUPERNATURAL (featuring Pikachu & Pocoyó) (8)


Morimos de amor con esta canción. Cagamos corazoncitos. Esta canción es la primera grabación de la futura Diva, ganadora de 12 Grammys y rival de Blue Ivy Carter Knowless, la señorita Monroe Cannon Carey, y su hermano random ex-boxeador que seguramente acabe en una clínica de rehabilitación, Roc. Mariah, como toda cantante que tiene hijos (Whitney Houston en “My Love Is Your Love”, Beyoncé en “Blue”, Shakira en… todo lo que saca últimamente o Isabel Pantoja con Paquirrín pidiéndole “canne” en “Mi Pequeño del Alma”) explota desde bien pequeñitos a sus hijos sacándolos en una canción. Pero Mariah como buena diva perfeccionista, no permite que sus hijos, aunque tengan apenas 3 años cuando lo grabaron, se conformen con una risita de bebé toda mona y ya está, como los demás. No, los hijos de Mariah se ríen (sobre todo Roc, que se pasa toda la canción riendo como un muñeco barriguitas, se nota quien es el mellizo tonto pero feliz y quien la lista y seria), cantan, repasando toda la escala musical (y afinando mejor que Britney Spears) e incluso a dueto (“you make beat go” con el Troll) y conversan con su madre, en uno de los mejores momentos del disco, en el outro de “Supernatural”, Roe toda resabida a lo Lisa Simpson le dice a su madre “I’m a chanteuse” (una palabra francesa que ni siquiera los adultos conocían antes de que Mariah lo pusiese en el título de su nuevo álbum), a lo que la madre “flipando, francamente” (como Yolanda Ramos) le dice “¿que eres qué?”, y Roe le repite con un tono de “por favor, se te tiene que repetir las cosas dos veces, que no eres Belén Esteban y yo no soy Andreíta” se reafirma: “I’m a chanteuse”. Mariah toda orgullosa le contesta “I know you are, dahling”. Roe es la nueva Marisol, la nueva Maria Isabel, la nueva niña prodigio del Pop.

“Supernatural” es como “Joyride” (2005) de “The Emancipation of Mimi” (con la que además comparten tono) una canción que está ahí en medio, sin hacer mucho ruido, con una producción y una melodía muy sencillas, pero con un resultado mágico. Y como “Joyride”, contiene unas vocals impresionantes (de la madre), sobre todo hacia el final de la canción. Atención, una advertencia, para que no os asustéis como nos ha pasado a nosotros: en medio de la canción, sin previo aviso, sin vaselina ni nada, y de forma muy repentina, en el minuto 2:36, hay un cambio total de tono subiendo mil octavas a la canción. Lo decimos para que cuando lo oigáis no os caguéis del susto como en esos vídeos de Youtube que pone que es una cosa y estas esperando un minuto y de repente sale una mujer gritando y os caéis de la silla. El “on and on and on and on” de final es un homenaje al “on and on and on and on” cantado en delfiniano de “Bliss” (1999) del disco “Rainbow”. Una ternura de canción que si no os gusta es que no tenéis corazón o habéis vendido vuestra alma a Satán o sois de la Casa Lannister.

[momento parecidos razonables: el comienzo, con esa especie de campanas de viento de los que cuelgan en las puertas y suenan al abrirse, se parece al inicio de “Together Again” de Janet Jackson, y hay como unas notas así como “chinescas” que van sonando durante la canción que se parecen a las de “Runaway” de la misma artista, ex-esposa de el Troll, casualidades de la vida].
METEORITE (10)


“Meteorite” es la verdadera sorpresa del disco y, en nuestra opinión, la mejor canción del mismo. Nadie se esperaba una canción así por parte de Mariah, así que a primeras impresiona. Mariah Carey ha dicho que nunca, NUNCA, se uniría a la detestable moda del EDM, el dance actual, con sus Guettas, Avicii, Calvin Harris y demás, moda que ha arrasado con TODOS los artistas habidos y por haber: desde Rihanna, a Beyoncé, pasando por Madonna, Coldplay e incluso La Oreja de Van Gogh. No hay uno que se salve. Mariah ha querido acercarse al dance, pero no lo ha hecho con la fórmula insípida de Juan Magan y sucedáneos, lo ha hecho acercándose verdaderamente a los orígenes del dance, al dance de los 70, el de Donna Summer, Gloria Gaynor o Chaka Khan, e inyectándole un toque contemporáneo.

Ayudado por una producción impecable, con toques trance de los 90 (en algunos momentos parece una canción de esas “chill-out-dance” que te ponen en una puesta de Sol en el Café del Mar) e incluso un instrumento que nunca habíamos oído en una canción de Mariah: el acordeón. Nos imaginamos a Mariah en el metro, con el acordeón, como una rumana, cantando “Meteorite” porque es triste pedir pero peor es robar. Esta canción, por cierto, no hubiese existido si el productor Q-Tip (de nuevo, el nombre que se ponen los raperos: literalmente significa palillo para sacarse la cera de los oídos) le hubiese rogado por twitter, como un mendigo (Madonna) pidiendo limosna (un dueto con Katy Perry), poniéndole (no es broma) que a ver si le llamaba para trabajar con él. Q-Tip fue el productor de “Honey” (1997), una de las mejores canciones de la historia de la cantante, un puro disfrute pop con el que gozamos más que Cristiano Ronaldo en una sala llena de espejos. A Mariah le dio pena declinar la oferta pública para no quedar mal delante de todo Twitter y aceptó la colaboración, como Leticia Sabater la oferta de cantar el el Festival de Uranio por parte de Kim-Jong … de la que salió la mejor canción del disco, la más fresca, la más pop, la más actual y moderna y la que podría competir con cualquier otro hit en iTunes. Ya le vale. Menudo criterio la tía.

Muchos dicen que si “Meteorite” estuviese en “ArtPop” y Lady Gaga lo hubiese sacado como primer single, estaríamos hablando ahora mismo de que Gaga sería la Reina del Pop y Katy Perry una acabada, pues la introducción es muy Lady Gaga, en efecto. “Introducción a ArtPop 101”. Mariah en un tono futurístico como si viniese del futuro para traernos el detergente Neutrex Oxígeno nos recita en un tono de burla la famosa frase de Andy Warhol (que es una de las “inspiraciones” de la Gaga) de “todo el mundo tiene sus 15 minutos de fama”. No sabemos si va dirigido a Nicki Minaj (que ya no es la rapera más exitosa del panorama, ese título va para Iggy Azaela) o para los “triunfitos” a los que tuteló durante su breve pero intenso paso como jurado del “American Idol” americano. Les está diciendo que puede que hoy sean lo más y su fama se alce más alto que un meteorito, pero que mañana la gente se olvida de ti como a un concursante de “Gran Hermano”, que la fama es efímera, que hay que mantenerse como ella y sus 25 años en la industria musical tan bien llevados. Olé tu coño moreno, Mariah. Una lección musical para las estrellitas que van de Diosas del Pop (no queremos mirar a nadie, ejem, Ariana, ejem).

La canción es superbuenrollera, dan unas ganas tremendas de bailar en la pista tan mal como Colate y desfilar por una pasarela, con unas vocals que nos recuerdan de hecho a “Honey”, un estribillo más pegadizo que la lefa (“Meteo rite ite ite”, de esos que se repiten como el “Umbrella ella ella” o la misma Gaga), en definitiva, un clásico instantáneo, potencial single, y la canción más follable de todas.
CAMOUFLAGE (7)


La canción más íntima y personal (y triste) del álbum, la “Petals” (1999) o “Reflections” (2001) del disco. Seguramente sea una “fan-favourite” como las mencionadas (no así del público general, ya que como comercial, es puro veneno para los charts). La letra es pura poesía (suicida), en la que Mariah se ha dejado hasta el higadillo (“I camouflage my tears and you wear your disguise and I then go to know that you still love me”) y es la canción con más capas vocales, adlibs y agudos ambientales del disco (tanto, que a veces parece Jeremimi), un trabajo de mezclas notable. Simplemente acompañada con un piano y un formidable coro que le replica con desgarro y su voz más frágil que nunca.

Peca de una falta de estructura clara (no hay estructura, directamente, parece una improvisación llorando en el suelo del lavabo) y un parecido claro con la canción que abre el disco, “Cry.”, o la versión extendida del interludio “Languishing” (2009) de “Memoirs…” y que después de oírla quieras agarrar a Mariah Carey de los hombros, zarandearla y gritarle: “LUCHA, LUCHA POR VIVIR. LA VIDA ES UN REGALO PRECIOSO Y TIENES QUE DISFRUTARLO!!”. Es muy deprimente, tanto como la programación televisiva actual.

MONEY ($ * / …) (8,5)


A Mariah le ha dado en este disco por los caracteres raros en los títulos, con el punto de “Cry.”, el hashtag de “#Beautiful” y este “$*/…” entre paréntesis de “Money”. Seguro que ella es de poner muchos emoticonos en el Whatsapp. Sobre todo el emoticono de la gitana para cuando tiene que explicar el subtítulo de su álbum: “La Tonadillera Elusiva”. Los caracteres del título no significan un insulto censurado como suele ser (no es “$*/…” = “Ariana Grande es una desgraciada piojosa”), si no que aluden al estribillo de la canción, cuando dice: “Money ($), this (*), that (/), the other (…)” (El dinero, esto, aquello, lo otro….). Muy moderna ella, solo le falta dejarse la barba como Conchita Wurst y comerse unas cupcakes en un bar de modernillos.

En fin, este (vamos a llamarlo simplemente) “Money” es un aire de soplo fresco después de “Camuflaje”, pues es una canción fresca, veraniega, pegadiza y ritmosa, que cuenta con la colaboración de Fabolous (con el que ya había colaborado previamente en “Last Night a Dj Saved My Life” (2001) y en los remixes de “We Belong Together” y “Don’t Forget About Us”, 2005) así que ya tienen buena química y el productor Hit-Boy (no acreditado, pero el segundo rap de la canción es suyo) y es la típica canción de “tengo mazo dinero que me permite comprar de todo, pero no significa nada si no me lo gasto en ropa interior cara para que me la arranques a bocados, marinero” (más o menos viene a decir esto, en realidad).

“Money” podría ser una canción típica de las que sacaba Mariah a principios de la década de los 2000, de esas R&B con un montón de raperos, en “Glitter” (2001) o en “Charmbracalet” (2002) (de hecho, dicen que tiene un aire a “Miss You”, un “bonus-track” de este último disco), pero las grandes diferencias son que: está mejor producido (Hit-Boy tiene muy buena mano y buenos medios produciendo, en comparación a la basura de producción de el Troll en esas “arembineces” de antaño), el rap se complementa con la canción y no la obstruye (como en el caso de “Triumphant (Get ‘Em)” donde los raperos se comían a Mariah y se indigestaban) y está bien cantada y no con esa voz susurrada a lo Nawja Nimri que se empeñó a adoptar Mariah a principios de los 2000 jodiéndonos a todos vivos.

Además de todo ello, cuenta con un estribillo altamente pegadizo (de los más pegadizos del disco, y es una de las cosas que se echan en falta respecto a otro disco como por ejemplo “E=MC2” que era una colección de estribillos y singles) y una sección de trompetas en los estribillos que lo dan todo. HOT total. Da una sensación (positiva) de fiestas del pueblo, la banda local tocando mientras todos bailan borrachos en la plaza principal. Ahora saldrá mucha gente diciendo que se ha copiado de Ariana Grande y su hit “Problem” con el tema de las trompetitas, pero “Money” está grabado desde Diciembre del año pasado For Your Information, así que la idea no es de la nieta si no de la abuela (sabe más el Diablo por viejo que por Diablo). Single potencial.
ONE MORE TRY (5)


Una de las cosas por la que es conocida Mariah Carey es por beber CocaCola con pajita de un vaso. No. Por tener más masa corporal que el propio planeta Tierra. Tampoco. Por llegar a notas que solo los delfines pueden escuchar. A parte. Por sus versiones de canciones antiguas que arrasan cantadas por ella. “I’ll Be There” de los Jackson 5, “Endless Love” de Lionel Richie, “Without You” de Nilsson, “I Still Believe” de Brenda K. Starr, “I Want To Know What Love Is” de Foreigner, etcétera. Casi todas sus versiones han sido un éxito. Y casi todas sus versiones igualan o superan la calidad del original (todo el mundo conoce “Ken lee” por Mariah no por el random que la cantó). Por eso no es de extrañar que esta canción fuese de las más esperadas del disco. El típico cover que tiene que tener todo disco de Mariah Carey. Y encima de George Michael. Uno de los artistas favoritos de Mariah (y de todos) con esta preciosa balada que fue #1 en los 80 y que sabemos que inspiró a Mariah para componer “Can’t Let Go” (1991), el parecido es palpable.

Por eso después de oír este “cover” nos hemos sentido un poco decepcionados. La introducción con el organillo y Mariah dando una lección vocal de melismas por encima de una “intro” que como hemos dicho nos recuerda mucho a “Can’t Let Go” es prometedora, pero al cabo de un minuto, de dos, de cinco, de ocho, de veinticuatro, no sabemos cuanto puede llegar a durar esta canción (más que el videoclip de “G.U.Y.” de Lady GaGa), se hace más larga que un día sin ligue para Taylor Swift, aburrida y tediosa, con una producción desfasada, como de karaoke (esta vez, muy mal, Troll), como si fuera el playback musical de una actuación de una gala de “Operación Triunfo”. A los que no se hayan durado hasta el final de la canción Mariah se despierta con un poderío vocal incomparable, pero demasiado tarde, nadie se va a dar cuenta porque el 50% ha pasado de canción y el otro 50% se ha hecho una siesta.

[momento parecidos razonables: en algunos momentos la producción de la instrumentalización parece sacada de “Nothing Compares 2 U”, que después de oir esta, hubiese sido mejor opción de cover]
HEAVENLY (7,2)


Y para finalizar, como nos tiene acostumbrados, Mariah siempre acaba su tour en una Iglesia y nos cierra el álbum con un número gospel. “My Saving Grace” (2002), “Fly Like A Bird” (2005), “I Wish You Well” (2008) (en “Memoirs” (2009) se saltó la misa del Domingo porque tenía resaca). Para oír esta canción es indispensable ponernos unas pamelas, nuestro mejor vestido de los Domingos, desplazarnos hasta una Iglesia de Harlem, que nuestras madres se hubieran líado con un negro para no desentonar allí (como si nuestra madre fuera Raquel Mosquera) y prepararnos para recibir toda la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo. Y Carmina y Amén.

Como en “Fly Like A Bird” hay un Pastor de esos sectarios dando un sermón (algunos pedirán la versión sin el pastor como si fuera un rapero que no nos gusta en una canción). La canción es un popurrí de diferentes himnos gospel, “Can’t Give Up Now” de las Mary Mary (las Azúcar Moreno del gospel) y “I Don’t Feel No Ways Tired” del Reverendo Rafa LomanaJames Cleveland (que es el que habla al principio, en medio y al final de la canción, como si fuera el mismo Troll en persona).

En el clímax de la canción, Mariah pone todo el coño en el asador y en un ataque vocal etílico empieza a cantarlo todo como si estuviera inmersa en una pelea con Nicki Minaj apuntándola con el dedo, haciendo aspavientos agresivos y escupiéndole mientras le grita a un palmo de la cara lanzándole agudos aleatorios. Si este momento de histeria vocal alcohólica ya nos había conducido al orgasmo después de eso hay un outro a capella con el coro, que es un éxtasis orgánico final de palmadas, gritos de “Aleluya!” y Maraya belteando como si no hubiera un mañana y acabando con un agudo eyaculatorio ZAS en toda nuestra cara que nos salpica a todos de felicidad como el final de una película de Lucía LaPiedra y nos deja en paz con nosotros mismos. Este tipo de canciones nos encanta porque es un festival de berridos y agudos que nos da la vida, pero si encima son números pegadizos a lo “Sister Act” y la Hermana Mary Clarence Carey sin sotana ni bragas nos transporta astralmente a la Iglesia como si estuviéramos ahí mismo, mucho mejor.

Por cierto, durante toda la canción, si os fijáis en el fondo, se oyen una especie de chasquidos, que nosotros creemos que en realidad son latigazos. Mariah concienciada con su pueblo (que no lo es tanto, asúmelo nena, tú eres blanca) después de ver “12 Años de Esclavitud” (muy mal Mariah, por no ser #TeamGravity), ha metido un total de ¡86! latigazos (sí, los hemos contado… sí, tiempo libre), que son 86 latigazos, que Lupita Ny’ongo ganó el Oscar con muchos menos. Creemos que se ha pasado un poquito con la cantidad de latigazos que mete, esos ni siquiera lo reciben ni Mario Biondo en una rave BDSM temática de “50 Sombras de Grey”.

De todos modos, un buen final para el disco, a pesar de que en algunos momentos se nota el “auto-tune” en algunas notas y que no llega a alcanzar el nivel de “canción-gospel-que-podría-pasar-por-mainstream” de “Fly Like A Bird”.

Sobre los “bonus-tracks” de la edición Deluxe del disco, pasamos de hacer ningún comentario, pues es un timo, como la falsa final de “Supervivientes 2014”, asín de claro. Dos canciones (“It’s A Wrap” y “Betcha Gon’ Know”) pertenecientes a otro álbum anterior (“Memoirs…”) con el añadido de unas estrofas cantadas por Mary J. Blige y R. Kelly que son puro “copia y pega”, una canción filtrada hace medio año (“The Art of Letting Go”) que tampoco es gran cosa y el mayor absurdo de todos (y eso que es difícil), la versión del himno patriótico “America The Beautiful”, que fue la primera canción que cantó Mariah en un programa televisado en EE.UU. (en un partido de baloncesto en 1990) y lo ha ido cantando en diferentes eventos (el desfile de Acción de Gracias de Macy’s, en la Superbowl, etc.), o sea, que lo tenemos ya más que escuchado. Es como si en el nuevo disco de Shakira pusiese de bonus track el “Waka Waka”.  La versión (“Sálvame”)Deluxe, sólo para colecionistas.

cropped-untitled-5.jpgNOTA MEDIA: 7.4/10

LO MEJOR: Un disco cohesionado, cuidado tanto en letras como en producción y con buenas canciones y poco de relleno. Un retorno en plena forma de la Mariah Carey de antaño. “Meteorite”, “You Don’t Know What To Do” y “#Beautiful”.

LO PEOR: Se echa de menos una “power-ballad” con gancho, como las de antes, como “Hero”. Las baladas son bonitas pero no tienen esa brillantez en la melodía y los estribillos. La estafa de los “bonus-tracks”.  La malísima elección de pre-singles.

13 respuestas a “Crítica | MARIAH CAREY | “Me. I Am Mariah. (The Elusive Chanteuse)”

  1. Me ha gustado la crítica, aunque en algunas cosas no estoy de acuerdo. No se puede infravalorar “Camouflage” y “Make it look Good” cuando son los mejores temas del disco!!

    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s