CINE | Gravity | CRÍTICA | Todo lo que dicen de ella… Es cierto

Gravity
A R T E

La redacción al completo de NETP (más una free-lance bollera y un gogó), algo que solo ocurre en acontecimientos históricos de la talla de Barcelona, nit d’estiu o un concierto gratis de Pastora, fue a ver Gravity con una mezcla convulsa de sentimientos.

Por una parte: mucho ENTUSIASMO. Ya teníamos GANAS -en mayúscula- de ver “Gravity” desde hace mucho tiempo, pero en los últimos meses había crecido abultadamente esa sensación en nuestro interior, una erección cinéfila cuya culpa la tiene el desmesurado hype que ha rodeado esta película desde que deslumbró en el Festival de Venecia hasta la misma semana de estreno, donde no había medio que no la pusiera por las nubes.

Y claro, eso nos llevaba a la parte en la que teníamos MIEDO. Anda que no han habido casos en los que el hype estaba por el espacio (nunca mejor dicho) y al final se desinfla como un globo cuando sales del cine pensando “pues no había para tanto”. Ya nos sucede con cada nuevo álbum de Lady Gaga. ¿Y si realmente “Gravity” no está a la altura?. ¿Y si no hay para tanto?. Temor a la desilusión. Miedo a la decepción. Pánico al chasco. Como las frases de la contraportada de un libro de Lucía Etxebarría. Y además, si no te gusta luego no te devuelven los 12€ que cuesta la entrada en 3D. Encima de puta, apaleada. Saludos a Rihanna.

Así que cuando acabó la película y nos sacamos las pesadas gafas de 3D del videoclip de “Just Dance” y pronunciamos todos a la vez la palabra P.O.M.A. (*Puta Obra Maestra Absoluta), la sensación fue la de una inyección en vena de Serotonina. Y no la del disco de Verónica Romeo, eso sería feo, eso sería cuando fuimos a ver “Los Miserables” y la única inyección que queríamos que nos pusieran era la inyección letal. Hablamos de puro entusiasmo de verdad.

Porque “Gravity” no es una simple película sin más. “Gravity” es, sobre todo, una experiencia cinematográfica.

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Angelina Jolie, que rechazó el papel y Robert Downey Jr., que no pudo trabajar por sus problemas de drogas agenda eran la alternativa al binomio Bullock-Cloney. DON’T #teamANISTON

Una experiencia que, por cierto, deberían hacer una ley sobre esto, DEBES de vivir en el cine. Y no en cualquier cine de pantalla roída con manchas negras en medio, un sonido más pobre que el de un programa de Paula Vázquez y la imagen granulada como un videoclip instagramero de Lana del Rey. Si hay alguna película que justifica la invención del Dolby Sorround y el 3D, es ésta. Así que, por favor, no arruines tu experiencia viéndola en la pantalla de 5 pulgadas de tu smartphone. Deberían de hacer una campaña de spots de prevención de daños como los de la DGT, en blanco y negro, música emotiva de fondo, con gente muy apenada, relatando con emotiva tristeza lo que les perjudicó en sus vidas el no ver “Gravity” en cine 3D.

Con los medios ambientales apropiados, “Gravity” pasará a ser una atracción, un simulador, en el que te vas a sentir realmente solo en el espacio. La inmersión es total. Vas a sentir la angustia de Sandra Bullock durante toda le película y sentirás hasta las lágrimas recorriendo su mejilla.

Porque, técnicamente, “Gravity” no puede estar mejor hecha. Esto es como cuando le dices a alguien, “qué bien parido estás”. Aquí realmente hay que darle un fuerte Applause, applause, applause a Alfonso Cuarón, el supremo hacedor de toda esta parafernalia: una fotografía inmensamente bella (obra de su colaborador habitual, Emmanuel Lubezki, que, sorprendentemente, aún no le han dado ningún Oscar por su trabajo), un sonido brutal (y eso que en el espacio no se oyen tus gritos), unos efectos especiales alucinantes que sea mean sobre cualquier otra gran superproducción de robots, superheroes o monstruos, o una BSO (a cargo de Steven Price, hasta ahora desconocido) que acompaña muy efectivamente a la película y que además es bella y épica en los momentos en que necesita serlo. Y nos referimos a esa escena final de Sandra Bullock levantándose en la orilla de la playa. Nos recordó a la escena de Jesucristo resucitando en “La Pasión de Cristo”. Piel de gallina. Sandra Bullock, el Mesías de la Nueva Era.

Pero a parte de todo el prodigio técnico, si hay algo que caracteriza esta película es que es el show de una sola persona: Sandra. Fucking. Bullock.

A ver, objetivamente, por muy bien que nos caiga Sandy, NO se merecía para nada el Oscar que ganó en el 2009 por “The Blind Side”. Vale que sorprendió a todos con sus decentes dotes como actriz (y sus horribles mechas), después de encasillarla como la eterna nominada a los Razzie. La historia del “actor que todos creíamos malo y sorprende con una buena interpretación” es un cliché sobradamente perpetuado en los Oscars: Charlize Theron, Reese Witherspoon, Hilary Swank (por partida doble), Halle Berry, Kim Basinger, Penélope Cruz, Anne Hathaway, etcétera. En la mayoría de los casos, nunca volverán a estar mejor que en las películas por las que ganaron. Pensaban que ese también sería el caso para Sandra Bullock, la única oportunidad para recompensarla por sus méritos. Esta chica volverá a hacer bodrios de nuevo y ya no volverá a subir al escenario del Kodak Theatre en su vida. Nunca contaban con su astucia “Gravity”. Si lo hubiesen sabido en el momento, se hubiesen esperado a premiarle con una actuación en la que realmente se lo merecía, y esa ocasión ha llegado. Sandra Bullock ofrece LA mejor interpretación de su carrera en esta película. ¿Puede ganar Sandra Bullock un segundo Oscar?. Probablemente no. El Oscar del 2009 fue un gran error y una losa para sus probabilidades este año. Pero realmente se lo merecería. De todas formas, puede darse por satisfecha. Su Oscar del 2009 ha quedado resarcido. Ahora puede ir por ahí presumiendo con una estatuilla dorada en la mano sin que tenga que estar temerosa de reencarnarse en su próxima vida en cucaracha o político por su mal Karma.

Lo maravilloso de todo esto es que, a diferencia de la mayoría de su carrera, aquí Sandra Bullock no hace de Sandra Bullock. Bueno, excepto el hecho de que quizá a veces parezca “Miss Agente Espacial en el Espacio”, pues al personaje de Bullock no puede tener más mala pata y cada vez la lía parda con algo diferente por su mala suerte (que si lluvia de restos de satélite, que si se queda enganchada de la pierna, que si un incendio dentro de la estación espacial rusa, que si luego se le acaba el combustible, que si los botones están en chino, que si luego casi acaba muriéndose ahogada después de todo el follón que ha pasado, etcétera). Menos mal que aquí le ha pillado con las piernas bien depiladas. Porque Sandra se quita el traje de astronauta y se queda en shorts. Siempre hay excusas válidas para quedarse en shorts en medio del espacio exterior. Y luce cuerpo. Y cuerpazo diríamos, a sus 49 años, tiene un porcentaje de grasa corporal envidiable, unos glúteos firmes y unas piernas robustas y sin pizca de celulitis. Ya le gustarían a la mayoría de actrices veinteañeras.

“Gravity está repleta de imagenes de una absorbente belleza de gran impacto, como el culo de Sandra Bullock”

Tiene una escena, sobre todo, que podría haber resultado un completo desastre, pero que Sandra Bullock hace emocionante. Nos referimos a la escena en la que Sandra Bullock ladra. Como oís, y no le da la réplica a Melissa McCarthy. Es una escena superdramática. Oscar clip. Es el mayor riesgo que ha tomado Alfonso Cuarón en su carrera. Tenemos en el guión una escena en que el personaje principal imita a un perro, en una situación dramática de aislamiento y aflicción. Solo Meryl Streep podría imitar a un perro y ser la opción correcta, y lo clavaría. De entre todas las actrices que existen, Alfonso Cuarón coloca a Sandra Bullock, candidata habitual a los premios Razzies, con unos antecedentes que asustan, a ladrar en medio de una escena de gran intensidad emocional. Puede quedar como el culo. Todos lo saben, el director lo sabe, Sandra (con toda la humildad que le caracteriza) también lo sabe. Es el momento clave en la carrera de ambos. Seguramente los productores ahí reunidos estarían pensando que si esto queda cómico, podemos titular la película “Fabulosa y en el Espacio” y, no sé, añadimos a otra astronauta por ahí que haga de amiga algo excéntrica de la protagonista (llamad inmediatamente al agente de Joan Cusack) que le de consejos graciosos y hacemos que George Clooney al final sea el gran amor de su vida, sobreviva y que declare su amor a Sandra dándose un apasionado beso bajo la lluvia (¿lluvia en el espacio?, ¡qué mas da ya, suficiente la hemos cagado con la imitación del perro!). Pues, al final, resulta que Sandra sorprende a todo el mundo ahí reunido, que se habían quedado ya sin muñones de los nervios, y de paso, a todos los espectadores. Casi lloramos con la escena del perro como un concursante de “¡Fama, a bailar!”.

La belleza visual de la película es incontestable

Gracias a Dios que en esa escena sale un perro. Porque si llega a salir una vaca, ya se lo habríamos puesto muy difícil a Sandra. A ver como sale Sandra rumiando como una vaca sin perder la dignidad. O peor, un orangután. O si hubiese tenido que imitar a un zorro. “What does The Fox say?”, y empieza Sandra Bullock a gritar melancólicamente: “Wa-pa-pa-pa-pa-papow! Joff, tchoff-tchoffo-tchoffo-tchoff!”. En ese momento acabaría la carrera en Hollywood de todos los implicados en esta película.

Por cierto, en esa escena, ya de paso podrían haber sustituido la voz del chino con la de Shakira, habría entendido lo mismo.

Aunque este particular tour-de-force de Sandy también tenga mucho de físico, también nos gustó mucho en otras escenas dramáticas, como cuando se queda sin combustible en la cabina de la estación espacial rusa (que, por cierto, nos alegra saber que las instrucciones de los muebles de IKEA llegan hasta el espacio), cuando brota una lágrima de sus ojos y gravita por la estancia y casi podemos atraparla con las manos o en su mejor imitación de Naomi Watts en “Lo Imposible” en la escena del agua.

En cuanto a George Clooney, que es la otra única persona viva que vemos en la película. Bueno, es George Clooney. Se interpreta a sí mismo, un galán en el espacio. Hasta pronuncia la frase “Ya se que soy guapo” sin ningún pudor. En vez de vodka en cierta escena debería haberse bebido una relaxing cup of café Nesspresso in the Vía Láctea. Tampoco nos molesta. Salvo en cierta escena donde lo creíamos muerto y de repente entra a la cabina como si no hubiera pasado nada. En ese momento creíamos que la película acabaría así, con la cara de Sandra Bullock destrozada, en un gran Epic Fail galáctico, de 10 a 0 en un momento. Era todo una alucinación, por suerte, si no los que hubiesemos alucinado hubiesemos sido nosotros

En fin, ¿habrá gente a la que no le haya gustado “Gravity”?. Por supuesto. Existe de todo en esta viña del Señor. Hay gente que le gusta la voz de Belén Rodríguez. Otras sienten placer peinando el vello púbico. Hay gente que folla con erizos. Existe fans de Dorami. Así que claro que no te puede gustar “Gravity”.

En Rotten Tomatoes, tan solo 5 críticos de 218 suspendían la peli. Con una media de 9.1 y un 98% fresco. A una de las críticas que no le gustó aprobaba las pelis de la saga “Crepúsculo” , eso dice bastante de ella.

En el timeline de nuestros Facebooks encontramos a 1 (UNA) persona así.

En Film Affinity, hay 6 personas de 87 que le ponen una nota media de 5 o menos. Algunos de ellos dicen cosas como que se “aburrieron”, que “películas como Gravity te hacen plantear si ir al cine (…) no es que te entre el sueño si no que corres el riesgo de caer en coma profundo como me pasó a mí”. Hay otro que la tacha de “pastelada”, critican los diálogos, que es predecible, que Sandra Bullock no transmite (¿qué estamos, en 1999?), otro que está sobreactuada (¿quién es, Diane Keaton?) y otra que el 3D no le aportaba nada.

Seamos sinceros, o bien se equivocaron de sesión y fueron a ver “Zipi y Zape y el Club de la Canica”, o vieron la película en la pantalla de sus ordenadores subtitulada al ruso (os lo juramos, esto ocurre de verdad) o fueron al cine después de correr una maratón o sedados.

Lo único que sí se podría discutir es el tema de los diálogos. Es lo único, de todo lo que le puedan tachar para que no les haya gustado, que se puede discutir. Por ejemplo, el diálogo sobre el color de los ojos (coqueteo en el espacio).

El porcentaje es pequeño, quizá un 5 o 10% de personas a la que no le vaya a gustar la película. Bien sea porque realmente no le haya gustado (50% de los casos, y una gran mayoría porque seguramente no fueron a verla en 3D), bien porque quieran ir a contracorriente de la opinión mayoritaria (el otro 50% de los casos), que esto siempre ocurre, no nos engañemos. La post-modernidad es lo que tiene.

Nosotros recomendaríamos que la fueseis a ver todos. Hay un 90% de probabilidades de que te guste. Y si no te gusta, es que eres un Little Monster, y peores cosas os habéis tragado.

“Is there somebody down there looking up, thinking about you?”

 G R A V I T Y | 92,5 / 100

Lo mejor= Es toda una experiencia cinematográfica que sacia las grandes expectativas.

Lo peor= Algunas licencias del guión como el regreso de Clooney. Algunos diálogos.

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9 respuestas a “CINE | Gravity | CRÍTICA | Todo lo que dicen de ella… Es cierto

  1. Estimados amigos de NETP, no pienso leer esta crítica hasta que no vea la película, pero para eso tengo que preguntarles algo: ¿alguno de ustedes lleva gafas? Vivo con el miedo a ir a verla en 3D y marearme por mi ceguera congénita D:

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