CINE | Antes del anochecer / amanecer / atardecer | La trilogía indie que enamoro al público y la crítica

“True love waits…”

¿El amor no existe?

1995. Chico conoce chica. Chico y chica pasan una noche inolvidable, en la que la química y la conexión fluyen a raudales. Chico y chica se despiden al amanecer y vuelven a sus respectivas vidas reales, a miles de kilómetros de distancia entre sí, pero prometiéndose verse de nuevo 6 meses más tarde, algo que no se cumple.

Esta es la premisa de la primera parte de la trilogía de “Antes de…”. Una trama que se intensifica y se engrandece con el paso de los años. Y es que esa misma chica y ese mismo chico, vuelven a encontrarse 9 años más tarde, en “Antes del atardecer”, en la que, con unos años más encima, hablan y filosofan sobre la vida, los años que han pasado y lo que dejaron escapar -y en la  July plasma una de las ideas claves de la trilogía, los jóvenes ingenuos del 95 se toparon con unos sentimientos, una conexión que pensaron podría repetirse fácilmente con el paso de los años, frente a los desnortados jóvenes del 2004, que han visto y comprobado, que no es tan fácil ni tan habitual encontrar a alguien que les haga sentir como se sintieron aquel 15 aquella noche). Para ello, el director Richard Linklater, se sirve de unos largos planos secuencia en los que, la grandeza del guión (las películas son prácticamente, sucesiones de dilatadas conversaciones entre los protagonistas), de las interpretaciones y la química entre Céline y Jesse (July Delpy está inmensa en las tres películas, y Ethan Hawke, está siempre correcto, especialmente en la última entrega), elevan las películas al lugar en el que se encuentran, en uno de los tronos del cine indie contemporáneo, con uno de los mejores recorridos críticos de los últimos años (“Antes del anochecer” cuenta con un  98% de críticas positivas y una puntuación de 94/100 en Metacritic).

 

Sobre cuál es la mejor de las tres, no hay una opinión unánime (aunque las ganas por ver el  reencuentro de la pareja parece subrayar con más énfasis que esta última es la mejor). En realidad, las tres partes son un todo, se complementan y hacen mejores a las otras. Sin cualquiera de ellas, el nivel medio de las mismas caería, y es que el conjunto ayuda a dotar de mayor contextualización y de una mayor empatía y conexión con los personajes al espectador. La segunda es la que engrandece a la primera, y la tercera, la que eleva a la segunda a un nivel superior, transformando la melancolía y  el romanticismo que destila  la pareja en su enamoramiento e idealización en las dos primeras partes,  en el realismo y la crudeza, en el sincero reflejo del paso de los años que muestra “Antes del anochecer”. A la pareja le ha pasado la vida por encima. Se quieren, sí. Pero también tienen interminables discusiones absurdas e  innumerables reproches que tirarse a la cara. Momentos en los que parece todo perdido para, luego volver a comenzar (memorable la escena de la carta del futuro).  Toda una oda al amor de verdad, el bello pero duro, el que generalmente suele acabar cinematográficamente  tras el momento “Antes del atardecer”.

Antes del anochecer” es una brutal actualización del concepto “y comieron perdices”, una cruda profundización del mensaje que una vez escuché en una serie de televisión y que me fascinó, en el que una de las protagonistas instaba a una pareja que acababa de comenzar, a dejar su relación, al ver que estaban a punto de  tirarlo todo por la borda por una discusión estúpida:

“Dejadlo ahora, Dejadlo ahora…

¿Qué vais a hacer cuando lleguen los problemas de verdad?
¿O tengáis problemas con vuestros hijos?
¿O alguno de vosotros tenga cáncer?
En algún momento, la mierda os ahogara
y es, en este momento, antes de comprometeros,
que tenéis que preguntaros si la persona que duerme a vuestro lado merece la pena para pasar por todo eso.
Si lo quieres a él, o a ella, tanto, que ninguna enfermedad, ni ninguna crisis, ni ninguna catástrofe puede apartarla de ti…”

Eso es “Antes del anochecer”. Y esa es la magia de esta trilogía. Su credibilidad, su realismo. Su melancolía. Que sus personajes te agarran para no soltarte más. Esperamos con ganas 2022, momento en el que esperamos reencontrarnos con  Céline y Jesse,  la pareja que se enamoró aquella noche en aquel tren de Viena.

Antes del amanecer | 7’6

Antes del atardecer | 7’8 

Antes del anochecer | 7’6

 

” I’m happy you’re saying that because…I mean, I always feel like a freak because I’m never able to move on like (snaps her fingers) this! You know? People just have an affair or even…entire relationships…they break up and they forget! They move on like they would have changed brand of cereals! I feel I was never able to forget anyone I’ve been with. Because each person have…their own specific qualities. You can never replace anyone. What is lost is lost.

Maybe I’m crazy, but…when I was a little girl, my mom told me that I was always late to school. One day she followed me to see why. I was looking at chestnuts falling from the trees rolling on the sidewalk or…ants crossing the road…the way a leaf casts a shadow on a tree trunk…little things. I think it’s the same with people. I see in them little details so specific to each of them that move me and that I miss, and…will always miss. You can never replace anyone, because everyone is made of such beautiful specific details.

Like I remember the way your beard has a little bit of red in it. And how the sun was making it glow that…that morning, right before you left. I remember that and…I missed it! I’m really crazy, right?”

| Viena… Suena Bien | (Iván Ferreiro)

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3 Comments

  1. Las tres son magníficas, separadas y en conjunto, porque cada una representa tanto la etapa vital de dos personas en diferentes edades de sus vidas, como también las etapas por la que pasa una relación de pareja…

    No obstante, después de haber visto las tres, y sucesivamente, me quedo con ‘Antes del atardecer’….supongo por su sensualidad (me encanta la escena del apartamento de ella, como él se la mira mientras ella canta y luego explica la historia de Nina Simone…Hey babe), porque parece que se les eriza el pelo y se les pone la piel de gallina al mirarse o rozarse, porque con la distancia y el tiempo se les ha agudizado el deseo por el otro, no han olvidado aquel primer encuentro, sino que lo han casi mitificado, y sus mariposas en el estómago trascienden la pantalla…

    O tal vez sea también la que ahora me gusta más porque me siento más identificada con ellos al compartir la misma edad, como cuando tenia 15 años me fascinó Antes del amanecer, porque pensaba que yo también quería vivir aquello tan emocionante….

    No podría estar más de acuerdo contigo, Julie Delpy está que se sale en Antes del anochecer, se come la película :)

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