Crítica | El Gran Gatsby | El regreso del barroquismo pop de Luhrman.

EL GRAN GATSBY
“My life, my life has got to be like this, it’s got to keep going on

La redacción se enfrentaba con cierto escepticismo a lo nuevo de Baz Luhrman. Las altas altísimas expectativas generadas (#pelidelaño), su éxito en taquilla (el mejor estreno del director, con 51 millones de dólares en su primer fin de semana) y su gran obramaestraabsoluta banda sonora contrastaban con la dispar valoración de la crítica y de las opiniones versadas sobre la película (algo que no debería habernos sorprendido tanto al estar hablando del siempre controvertido Luhrman).  Sin embargo, una vez vista, comprobamos que tal decepción, no existe.

Las notas en la redacción se han movido desde un 7, la más baja, a un 9, la más alta, y no estamos hablando de una redacción con gustos o perspectivas unánimes (más de 6 puntos separaron algunas valoraciones de películas recientes como Amour, Lincoln o Los Miserables), con lo que el término decepción no es aplicable en absoluto.

La dirección barroca, ruidosa y efectista de Luhrman no debería confundirse con superficialidad o película vacía, algo de lo que es acusado en numerosas voces críticas. La historia es la que es, y el director respeta fielmente el libro pero llevándoselo por completo a su artificioso estilo y a su mundo pop que mezcla a Gatsby con Fergie, Jay-Z o Beyoncé. ¿Sin estridencias? No. Pero de eso se trata cuando estás presentando una película de un libro universalmente conocido y que ya ha sido llevada al cine con anterioridad. El director es fiel a si mismo, se olvida de ser comedido (Australia) y da a sus seguidores y retractores lo que esperaban de él: Más Luhrman, al igual manera que Tarantino es cada vez más Tarantino y Tim Burton cada vez más Burton.

Como notas negativas, algunos excesos interpretativos hacen que el nivel interpretativo de la película no supere al cast de otros trabajos de Baz. Un creíble Dicaprio y una Carey Muligan, correcta pero por debajo de sus posibilidades en este complejo personaje mezcla de amor imposible y traición, de frivolidad y romanticismo, junto a un, en ocasiones sobreactuado, Tobey Maguire, dan la sensación de que la recargada y  pomposa dirección se lleva un poco por delante sus interpretaciones.

Sin ser Moulin Rouge (10) la película cumple su cometido con creces. Será una de las películas del año, sin duda, además de fuente inagotable de debates y controversias, como solo Baz sabe hacerlo.  Amada y odiada, probablemente no ganará ningún Oscar, pero será mucho más recordada que muchas otras películas, más académicas y menos arriesgadas. Y es que… ¿Quién se acuerda de Una Mente Maravillosa?

Lo mejorLa mejor BSO en años.  La dirección de Luhrman. Las reminiscencias a Moulin Rouge.

Lo peorAlgunos excesos en la dirección de actores..

8,25

“The green light is always on and can always be seen unless there is fog on the bay

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