FLOPS | La caída de Nelly Furtado

Nelly Furtado

Es increíble ver como una cantante como Nelly Furtado pasa de vender 8 millones de discos a acabar vendiendo 65.000 copias de su último álbum y a no ser capaz de llenar aforos de 750 personas en su propio país. ¿Es un castigo por haberse vendido a Timbaland? ¿O por haber tardado 6 años en sacar nuevo álbum? ¿Tan reducida es su base de fans? ¿Tan malo es el nuevo disco? ¿O hay un mano negra detrás? Nelly Furtado aún se lo pregunta, y parece imposible que todavía no se haya hecho una tesis doctoral al respecto.

Si miramos los números, Loose fue una era apoteósica. Singles de éxito y el disco #1 en medio mundo. Timbaland lo era todo en aquel momento y Nelly Furtado fue la más mimada de todas. Pero el pelotazo fue pasajero, y la caída ha sido dolorosa. Nelly lanzaba el año pasado “Big Hoops (Bigger the better)”, un tema con influencias urban que no convenció a las radios ni al público. A pesar de que era un tema pegadizo, no era tan directo ni tan efectivo como lo podía ser “Maneater”, y los resultados lo confirmaron: Ni una semana en el HOT 100. Una apuesta arriesgada que intentó arreglar con “The Spirit Indestructible”, una canción con un mensaje de superación que empezaba como una balada a piano para después incorporar una serie de beats muy Timbaland, pero que de nuevo pasó sin pena ni gloria por las listas. La cantante no ha desistido y ha llegado a lanzar hasta tres singles más con sus respectivos videos (“Parking Lot”, “Waiting for the night” y “Bucket List”) sin obtener los resultados esperados en ningún caso.

¿Cual ha sido el error? The Spirit Indestructible no es un mal album y, a ojos de mucho, es incomprensible e incluso injusto que ninguno de los singles haya sonado en radios.

Pasar de ser una monja a convertirte en la más puta del pop es un paso fácil, lo complicado es regresar a donde estabas antes (que se lo digan a Jewel). Nelly Furtado perdió la credibilidad el día que se vendió a Timbaland y a la industria pop y pasó de cantarle a los pájaros a celebrar la promiscuidad. Hasta entonces había gozado del reconocimiento de público y crítica. Whoa, Nelly!, lanzado hace más de diez años, sorprendió por su sonido fresco lleno de influencias y fusiones, desde el jazz al hip-hop pasando por la bossanova. Después llegó Folklore, su segundo álbum que se caracterizaba por un sonido más acústico, más limpio, y a la vez más maduro. No suponía un distanciamiento ni una segregación con el primer álbum, más bien una evolución. Las críticas fueron positivas, aunque las ventas no le acompañaron tanto. Loose fue una clara ruptura con lo anterior, y supuso el principio del final.

Tampoco es que durante estos seis años haya estado desaparecida. La cantante ha estado trabajando en otros proyectos como la grabación de un álbum en español (Mi Plan, que funcionó bastante bien en España y América Latina) o el lanzamiento de un innecesario Greatest Hits con un single muy olvidable y sin promoción alguna (obviamente fue un fracaso). Pero el último recuerdo que el gran público conservaba de la cantante era el de ella bailando y restregándose con cualquier tipo de superficie en “Maneater”, así que The Spirit Indestructible podía ser considerado un comeback.

En un universo tan dinámico, tan competitivo y tan imprevisible como el de la música pop nadie está a salvo. Tan pronto estás arriba como puedes acabar dándote un porrazo contra el suelo, te llames Ciara o te llames Mariah Carey. Nelly Furtado podría haber escogido el camino fácil: coger el teléfono, llamar al productor de moda y esperar sentada al éxito (Madonna y Rihanna lo hacen constantemente y ahí siguen). En lugar de eso fue por la otra vía: decidió hacer el disco que quería, se juntó con productores como Rodney “Darkchild” Jerkins o Salaam Remi y grabó un álbum personal y con un estilo experimental en el que mezclaba de todo un poco (pop, hip-hop, reggae, rap, músicas tribales e incluso sonidos dance y latinos). La aplaudimos pero, como Portugal, llegó tarde y mal.

Nelly no estaba tan consagrada como para que cualquier cosa que lanzase se convirtiese en #1 (demostrado ha quedado). Su base de fans no era tan sólida y el público generalista la había abandonado, así que en cierta forma era como empezar de cero. Tras 6 años alejada de la escena internacional la cantante no ha sabido encontrar su espacio y, sin la ayuda de Timbaland, ha sido incapaz de conectar de nuevo con el público. Poco puede hacer ahora mismo para salvar “The Spirit Indestructible”, un proyecto que ya estaba enterrado y muerto incluso antes de su lanzamiento.

Nos gusta la Nelly diferente que hace su propia música. Nos encantan “Bucket List” y “Circles”. Pero si no vendes no eres nadie, por muy indestructible que te consideres, y seguro que la cantante ha aprendido la lección y su próximo disco guardará algún single más comercial y radiable, que es lo que la mayoría espera de ella. ¿Que no quiere ser una cantante de catálogo más? Está claro que no lo es y que a diferencia de otras tiene talento. Pero una vez te vendes, eres una vendida para toda la vida, y sacarte la etiqueta para recuperar su identidad y status anterior no le será fácil.

¡Que vuelva la Nelly del 2000!

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4 Comments

  1. Eduardo Rodríguez

    Muy buena critica y muy buena reseña la verdad es que si extrañamos a la Nelly del 2000 y al igual la mercadotecnia la convirtio en una puta como a Shakira…Quien no recuerda a pies descalzos.

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